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Durante esta pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2 hemos visto como la gran mayoría de las empresas textiles se han ido reinventando hacia la producción de material sanitario con el fin de abastecer a la sociedad de mascarillas, batas, etc.

Muchas de las mascarillas que se están distribuyendo se están produciendo con tejidos antibacterianos y se insiste mucho sobre esto en la publicidad que se da a las mismas. Es importante saber que a pesar de que el tejido lleve un acabado antibacteriano, no significa que te va a proteger del contagio del Coronavirus, pues un virus no es lo mismo que una bacteria. Podéis consultar aquí las diferencias.

Además que el tejido con el que se fabrican las mascarillas sea antibacteriano, no es garantía de prevención de contacto con las bacterias, pues no podrá neutralizar las bacterias que se filtren a través de la mascarilla. El acabado antibacteriano sólo neutralizará las bacterias que se queden incrustadas en el tejido. Es por esto que todas las normas de mascarillas (EN 14683, UNE 0064 y UNE 0065), se centran en el ensayo de eficiencia de filtración bacteriana, pues es más importante que no se filtren a que estén presentes en la mascarilla.

Bien es cierto, que muchas empresas están desarrollando acabados antivíricos para los tejidos. Así pues, la multinacional Suiza SANITIZED AG ha demostrado la eficacia de dos de sus productos Sanitized® T 99-19 y Sanitized® T 11-15 ante el SARS-CoV-2, siendo capaces de reducir la carga vírica un 99% en tejidos de poliéster. Según indican en el artículo, los dos aditivos mencionados anteriormente son un aliado perfecto para aplicar tratamientos antivíricos y antibacterianos a mascarillas, ropa sanitaria, ropa de cama o colchones.

En definitiva, espero que este post os haya ayudado a conocer las limitaciones y bondades de los tratamientos antibacterianos ante la pandemia ocasionada por el Covid 19.