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Durante la pandemia provocada por el Covid19 hemos visto como los tejidos no tejidos han ido ganando protagonismo, se ha oído hablar mucho de TST, TNT, etc. Tal es la incidencia que la Asociación Española de Normalización, UNE, ha publicado la norma UNE-EN ISO 9092:2020 haciendo una revisión de la antigua versión donde sólo especificaba la definición de no tejido,  ampliando el objeto y campo de aplicación de los mismos para poder distinguir los no tejidos de los otros materiales.  

Siguiendo la tendencia, en el post de hoy os voy a explicar que son los tejidos no tejidos, cómo se fabrican y que aplicaciones tienen. 

 

¿Qué son los tejidos no tejidos? 

  • Según la norma UNE-EN ISO 9092, los no tejidos son estructuras de material textil, como fibras, filamentos continuos o hilos cortados de cualquier origen o naturaleza, que, mediante cualquier medio, forman redes y se han unido, exceptuando el entrelazado de los hilos o en las telas tejidas, las telas tricotadas, encajes, telas trenzadas o tejidos afelpados. 

 

¿Cómo se fabrican? 

  • La fabricación de estos materiales se produce mediante la unión de fibras a través de procesos mecánicos, térmicos o químicos.  
  • Lo más habitual es que la red de fibras se forme mecánicamente con la ayuda de agujas, aunque también se pueden obtener utilizando procesos térmicos con calor y ayuda de adhesivos. 
  • Bien es cierto que la fabricación de este tipo de productos ha sufrido un importante crecimiento a través de los procesos de Spundbond y Meltblown. Ambos métodos son relativamente sencillos basándose en la extrusión de polímeros. Estas técnicas suponen un 40% de la producción de estos materiales. 

 

¿Qué aplicaciones tienen? 

  • Los tejidos no tejidos tienen infinitas aplicaciones y se usan en muchas industrias auxiliares. Se utiliza mucho para la fabricación de productos textiles, por ejemplo: batas quirúrgicas, mascarillas, manteles, servilletas, bolsas, estuches, rellenos de chaquetas, etc. También, se utilizan mucho en la industria de la automoción, la gran mayoría de filtros que llevan los coches están hechos con estos materiales. La industria agroalimentaria también los utiliza para cubrir los suelos, para evitar que crezca hierva, como manta térmica o como manta de sombreo.

 

En definitiva, son productos de bajo coste, con alto valor añadido y con infinidad de aplicaciones con los que compartimos nuestro día a día y que, durante la pandemia ocasionada por el Covid19, han permitido la fabricación de material sanitario básico que tanto se necesitaba.